¡Cayeron en la trampa! Promesas millonarias dejan en la ruina a decenas de costarricenses tras brutal estafa.
¿Avaricia o ingenuidad? En un país donde la economía aprieta cada vez más, la promesa de volverse rico sin mover un solo dedo volvió a cobrar una factura desgarradora. Al menos 22 personas no solo perdieron sus ahorros: regalaron las herencias de sus padres y la plata con la que pretendían comer en su vejez tras ceder ante la tentación de un "negocio redondo".
El gancho fue letal: rendimientos astronómicos de hasta un 18% mensual —tres veces más de lo que jamás soñaría pagar un banco formal—. Durante meses, los pagos de $500 sirvieron como el anestésico perfecto para mantenerlos ciegos. Sin embargo, detrás del lucrativo negocio del "descuento de facturas" a instituciones como la CCSS y el ICE, no había más que una descarada pirámide sostenida por dinero ajeno.
Hoy, mientras el sospechoso de apellido Watkins vive bajo "medidas cautelares" y sigue caminando por las calles sin haber devuelto un solo dólar del más de $1.000.000 despojado, las víctimas enfrentan la peor de las burlas:
"Me amenazó con denunciarme por acoso solo por pedirle que me devolviera mi dinero", confesó indignada una de las afectadas.
Por si fuera poco, la justicia costarricense ya les advirtió a las víctimas que deberán armarse de paciencia: el proceso para ver si el caso llega a juicio podría tardar entre 5 y 10 años. ¿Justicia tardía o impunidad garantizada para las estafas piramidales en el país?
¿Avaricia o ingenuidad? En un país donde la economía aprieta cada vez más, la promesa de volverse rico sin mover un solo dedo volvió a cobrar una factura desgarradora. Al menos 22 personas no solo perdieron sus ahorros: regalaron las herencias de sus padres y la plata con la que pretendían comer en su vejez tras ceder ante la tentación de un "negocio redondo".
El gancho fue letal: rendimientos astronómicos de hasta un 18% mensual —tres veces más de lo que jamás soñaría pagar un banco formal—. Durante meses, los pagos de $500 sirvieron como el anestésico perfecto para mantenerlos ciegos. Sin embargo, detrás del lucrativo negocio del "descuento de facturas" a instituciones como la CCSS y el ICE, no había más que una descarada pirámide sostenida por dinero ajeno.
Hoy, mientras el sospechoso de apellido Watkins vive bajo "medidas cautelares" y sigue caminando por las calles sin haber devuelto un solo dólar del más de $1.000.000 despojado, las víctimas enfrentan la peor de las burlas:
"Me amenazó con denunciarme por acoso solo por pedirle que me devolviera mi dinero", confesó indignada una de las afectadas.
Por si fuera poco, la justicia costarricense ya les advirtió a las víctimas que deberán armarse de paciencia: el proceso para ver si el caso llega a juicio podría tardar entre 5 y 10 años. ¿Justicia tardía o impunidad garantizada para las estafas piramidales en el país?
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